Vivimos en una era donde todo es rápido, donde los mensajes se borran, las citas son por app y decir “quiero algo serio” suena casi como una declaración de guerra.
Y aunque muchas veces decimos que no queremos una relación, que estamos bien “fluyendo” o que no es nuestro momento... la verdad es que a veces sólo estamos asustados.
Fluir suena bien… hasta que empieza a doler
Decimos que no queremos algo serio, pero nos duele cuando esa persona se aleja.
Jugamos a no sentir, pero sentimos. Actuamos como si no nos importara, pero sí importa.
Tal vez no es que no queramos amar. Tal vez solo no queremos que nos lastimen.
¿Y si el miedo se disfraza de libertad?
A veces usamos frases como “no quiero etiquetas”, “estoy enfocado en mí”, o “no estoy para relaciones”, cuando en realidad hay algo más detrás:
- Miedo a ser vulnerables.
- Miedo a confiar.
- Miedo a que no nos elijan.
Pero cuando actuamos desde el miedo, también nos cerramos a lo bonito: al cariño sincero, a la complicidad, a construir algo con alguien.
No se trata de tener pareja, se trata de tener claridad
Tener una relación no significa dejar de ser tú, ni perder tu libertad, ni olvidarte de tus metas.
Una relación sana es la que suma, no la que resta.
Y si aún no estás listo o lista para eso, está bien.
Lo importante es que sea por decisión, no por heridas que no hemos querido ver.
¿Cómo saber si no quieres o si te da miedo?
Pregúntate esto con total honestidad:
- ¿De verdad disfruto estar solo/a o me estoy protegiendo?
- ¿Me alejo cuando las cosas se vuelven reales?
- ¿Estoy evitando una relación porque quiero o porque me da pánico que alguien me conozca de verdad?
A veces lo más valiente que puedes hacer es aceptar que quieres algo lindo y sano. Y no tiene nada de malo.
Termino con esto:
No, no está mal estar sol@ y tampoco está mal querer una relación.
Lo que no es justo para ti es vivir con miedo al amor, al compromiso o a lo que podrías construir con alguien.
Tú mereces algo que sea real, recíproco, bonito. Algo que no duela, que no confunda, que no te haga sentir menos. Y sí existe. Pero empieza contigo: con tener claro lo que sientes, lo que buscas y lo que ya no quieres aceptar.
Estar bien contigo es el primer paso para vivir relaciones que sí valgan la pena.
No se trata de tener pareja. Se trata de tener paz.
Y cuando llegue algo bueno, tú vas a saber reconocerlo.